Los colores y el loro Leandro

Escrito por PACO RÍOS VALLEJO

Gracias Paco.

Lo más divertido del color es que sólo está en nuestra cabeza.

Hace años le pregunté a Leandro, un loro sabio amigo mio, cuál era su color favorito. Después de pensarlo un poco, me respondió, –crrraaaajj crrreeeejj–.

¡Pues vaya respuesta!, pensé. Amablemente, porque los loros son muy suyos, le hice notar que mi loroñol era muy básico y que con su fuerte acento africano, porque Leandro era un loro gris de Guinea, me resultaba muy difícil entenderle. Que me hablara en cristiano, vaya.

–No sé– dijo al cabo de un rato señalando la punta de su cola –es parrecido al color ññiiiac, pero … diferrente. Craac–.

Los loros suelen tener buenas explicaderas, pero, claramente, hoy no era el día de Leandro. –¿Como una clase de … gris?– pregunté con cautela. Se río. –¡Crac, crac, crac!. ¡No hombrre, crris no; los humanos estáis ciegos!. Craac. He dicho parecido a ññiiiac, no a crris. Craac.– Y, por toda explicación, volvió a señalar la punta de su cola. De su cola gris, propia de un loro gris. Y añadió — No sé cómo se dice ññiiiac en españñol. Craac.–.

–¡Ahhh, yaaaa– murmuré, y cambié de conversación inmediatamente; conocía bien a Leandro y sabía que, cuando se ponía cabezota, era muuuy cabezota.

Por alguna razón, aquella absurda conversación se me quedó grabada en la memoria. No comprendí su profundidad hasta muchos años después, mientras leía sobre la luz y la percepción de los colores. Leandro, como siempre, tenia razón; los humanos estamos ciegos. Ciegos a muchos colores.

Lo colores que vemos son la “interpretación” que hace nuestro cerebro de la luz que llega a la retina, y nadie puede asegurar si dos personas concretas los ven de la misma forma, o no, ni siquiera ellos mismos.

Resulta difícil de entender, pero es así. Es seguro que todos LLAMAMOS “verde” al color de las hojas, y “azul” al color del cielo, pero no es seguro que todos estemos PERCIBIENDO exactamente lo mismo. La lógica de la evolución, y la tendencia del cerebro eliminar lo “innecesario”, apuntan a todo lo contrario. Seguramente, cada uno de nosotros percibe los colores de forma diferente, aunque las personas genética y culturalmente más próximas los vean más parecidos.

Los esquimales tienen multitud de palabras para referirse al blanco. Palabras que para nosotros serían inútiles, porque designan colores indistinguibles. Y lo mismo pasa con los Yanomamis, habitantes de lo más profundo de la selva, que tienen multitud de palabras para referirse a verdes que nosotros no distinguiríamos jamás. Pero no hace falta irse a casos tan extremos. Basta una simple foto de un vestido con la combinación adecuada de colores, para que mis hijos discrepen entre el azul intenso que ve mi hijo y el blanco “obvio” que ve mi hija. Y como mis hijos, miles de personas más.

Piensa en un daltónico. No distingue verdes y rojos. ¿Cómo los ve?. ¿Ve sólo “rojos”?. ¿Ve sólo “verdes”?. ¿Todo “marrones”?…. ¿O ninguno de los anteriores?. Es imposible saberlo. Y, ¿como explicarle la diferencia entre ambos?. También es imposible.

Ahora piensa en personas “normales”. El experimento del vestido pone de manifiesto diferencias notables aunque diferenciemos “todos los colores” …. ¿O es que ni siquiera diferenciamos todos los colores?. Y además, ¿qué queremos decir, cuando decimos “todos los colores”?.

Aquí es donde entra Leandro.

Además de por ser capaces de volar, tenemos otra poderosa razón para envidiar a las aves. Los humanos tenemos tres tipos de células receptoras de color, llamadas “conos”, uno sensible al rojo, otro al verde y otro al azul, pero las aves tienen cuatro, incluyendo uno que es sensible al ultravioleta, color completamente invisible para nosotros. Su “paleta” de colores es pues infinitamente más rica que la nuestra. Nosotros combinamos tres colores fundamentales, ellas cuatro.

Para Leandro somos como daltónicos. Él ve colores que ni siquiera podemos imaginar. Leandro nunca habría podido explicarme cuál era su color favorito, sencillamente porque para los humanos ese color ni siquiera es imaginable.

¡Qué envidia me das, Leandro!.

 

Escrito por PACO RÍOS VALLEJO

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2 comments for “Los colores y el loro Leandro

  1. Santi
    el 28/09/2016 a las 1:42 pm

    El reino animal es sorprendente, las abejas por ejemplo pueden ver el espectro ultravioleta.

  2. Eduardo
    el 29/09/2016 a las 2:01 pm

    Muchas gracias Santi. Sí, totalmente de acuerdo contigo: el reino animal es sorprendente.

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